El Pan Diario - 16 de febrero 2011

Juan 3:19 – "Y ésta es la condenación: que la luz vino al mundo, y los hombres amaron más las tinieblas que la luz, porque sus obras eran malas."

El mensaje del evangelio debe ser un mensaje de liberación de buenas nuevas; pero a esos quienes aman el mal, es un mensaje de condenación.  Cuando los hombres escuchan que pueden  salir libres de sus pecados y andar en comunión perfecta con su Padre celestial, deberían causarles un regocijo; pero esos quienes aman el pecado responden con desdén.  Cuando Jesús se encontró con la mujer en el pozo, Él no se enfocó en sus pecados – Él le invitó a recibir el regalo de Dios (Juan 4:10).  Fue solamente después de su desinterés de aceptar el regalo que Él apuntó su pecado.  Cuando otra mujer fue encontrada en el acto de adulterio, Jesús no estaba al lado de esos quienes tenían piedras de condenación para tirar.  Él dijo a la mujer que Él no la condenaba.  Jesús le dio misericordia y le apuntó a la vida: Él le dijo vete, y no peques más (Juan 8:11).

Esos quienes dicen que cristianismo está condenando, simplemente no quieren ser libres y, por lo tanto, siguen en sus pecados.  La condenación y juicio contra el pecado todavía existe.  La luz del evangelio, solamente apunta el estado del hombre y el juicio contra el pecado.  Los que aman las tinieblas, odian el anuncio del juicio de Dios contra toda injusticia, y para ellos este es un evangelio de condenación y olor de muerte (2 Corintios 2:15-16).  La luz de la verdad revela que su pecado los destruirá: pero ellos no quieren escuchar el amor que clama para huir de la paga de muerte, y en lugar de eso, considerar el aviso como un insulto.  Cristo Jesús vino a remover la condenación, y el Espíritu Santo lo haría un evangelio de justicia y de vida abundante si ellos solamente estuvieran listos para ser cambiados (Romanos 8:1; 2 Corintios 3:9).  Dios envió la luz al mundo y los que rechazan la luz eligen su propio fin.  ¿Por qué los hombres aman las tinieblas y no la luz?  Porque sus obras son malas.  Su amor de injusticia y rechazamiento del amor de Dios es su sello de condenación (Hechos 4:12; Marcos 16:16; Juan 3:36; 10:9; 16:7-9).  No es el evangelio que condena; sino es el rechazo del evangelio por los que aman las tinieblas que condena.  Incluso cuando hombres rechazan y no quieren a Dios, Él todavía clama en Su misericordia y amor suplicando que ellos renuncien de su maldad.

Dios a dado el regalo de salvación gratis a cualquiera quien creerá.  El regalo gratis cambiará el corazón, y hace a la persona  una nueva creación.  Los hombres quieren justificarse ellos mismos basado en el mérito de sus propias obras y como se comparan con otras personas, pero Dios ha concluido que todos los hombres están muertos en sus delitos y pecados.  Dios ha hecho una vía para que el corazón sea cambiado y para que la vida sea alumbrada con la gloria de Dios.  La religión y las buenas obras del hombre no puede cambiar las tinieblas y odiar lo que está en su corazón.  El único poder que puede cambiar el corazón es el nombre de Jesús.  Todo lo que es importante a Dios es una nueva creación: un regalo que han sido disponible para todos (2 Corintios 5:17; Gálatas 6:15).  Como Jesús, los mensajeros del evangelio tienen que mantenerse absolutos en la distinción entre la luz y las tinieblas, y entre lo bueno y lo malo (1 Juan 1:5-6; 2:4; 3:7-8; 2 Corintios 6:14; Efesios 5:6).  Sino al mismo tiempo, quedamos llenos de amor y compasión a esos quienes se oponen y rechazan el evangelio y al mensajero.

Sea Bendito

Pastor Mark Spitsbergen

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